Ónix translúcido de un vibrante verde esmeralda, atravesado por una intrincada red de venas blancas y doradas que se ramifican como un mapa de grietas en cristal. Pequeñas geodas cobrizas salpican la superficie, aportando contraste y profundidad mineral a su luminosidad natural. Una piedra de presencia vibrante y exótica, perfecta para proyectos que buscan un punto focal audaz y una conexión directa con la energía de la naturaleza.