Ónix translúcido de tonos miel, ámbar y dorado, atravesado por bandas paralelas en negro y gris carbón que recorren la pieza como anillos de un ámbar petrificado. Su característica más extraordinaria es la translucidez: al iluminarse desde atrás, la piedra se enciende revelando capas de luz dorada y profundidad casi líquida.